lunes, 30 de enero de 2012

¿Homofóbicos?


Ayer escuché, en un discurso, hablar de ex homosexuales. ¿Eeso significa que el ser homosexual es  no solo incorrecto, sino también dañino tanto para la salud física como mental (moral, en realidad)? Al parecer, sí. Es de sentido común que el ser varón homosexual no solo no es normal, sino que es evitable y es requisito deslindar con cualquier actitud que ponga en duda la virilidad de los varones.
No se trata solamente de un rechazo al varón homosexual que tenemos evidente y a la vista, sino también de un rechazo de la sola posibilidad de que cualquier interlocutor lo sea. Esto no está solamente en aquellos a a los que solemos llamar homofóbicos, sino en nuestras prácticas cotidianas desde el colegio y el barrio, hasta la universidad y el trabajo. En la escuela, por lo general, se tiene la figura del “cabro”. Siempre hay alguien a quien se puede llamar así, y esto tiene que ver con sus formas de expresar su no-virilidad y sus luchas por adquirirla. El no mirar a las mujeres como un objeto sexual, no expresarse con insultos, no apelar a los golpes o no jugar fútbol. Pero también el ser homosexual es un insulto o expresión de desprestigio cotidiano. “Qué cabro”, “ya… pero tú eres homosexual”, “esas son mariconadas” “eres del otro equipo” son expresiones que en la vida cotidiana descalifican orientaciones no-heterosexuales, acompañadas o de risas (burlas entre amigos) o de reprimendas (de padres a hijos), en el último caso con expresiones como “los hombres no lloran”, “no hagas eso, tú eres hombre, carajo!”. Entonces, podemos hablar de la figura del homosexual que las personas van formando en su imaginario como un conjunto de prácticas no asociadas a lo varonil, y por tanto despreciables en un varón.


Ahora, ¿es mero invento que un varón homosexual sea no-viril? Pues, más o menos. Si bien es cierto que las expresiones de casi todo aquello que la gente identifica como homosexual tiene que ver con actitudes femeninas, también somos conscientes de que no siempre es así. Por ello, se habla también de los “caletas”, los que “¿son o no son?”, “no parecen, pero son”. Los que no lo manifiestan a través de sus maneras, artículos de consumo o actitudes. ¿Cómo nos formamos una idea de un homosexual “estándar”? Tenemos a los visibles frente a los invisibles. A los primeros, muchas veces, identificados como “locas” y a los segundos como “caletas”. Los primeros, resaltados por los programas de humor sabatinos y del mediodía para las amas de casa, nada serios y con preferencias hacia los “chismes” de farándula. Ambos, por supuesto, burlados; unos más que otros. Pero los que nos muestran los medios no son inventos, son solo un reflejo de lo que hacemos a diario.


Fuente: http://listas.rpp.com.pe/actualidad/764-reyna-o-rey-del-mediodia
 Fuente: http://www.serperuano.com/2011/03/phillip-butters-tuvo-un-encuentro-cercano-del-tercer-tipo-en-el-especial-del-humor/

Entonces, ¿es diferente ser cabro para los amigos o para los insultos que el ser homosexual reconocible para todos? Parece más bien que fuera una continuidad. El evitar ser "cabro” se convierte en un conjunto de mecanismos sutiles que buscan desprestigiar a quien pretenda identificarse como homosexual sea para los demás, sea para él mismo. La homofobia, como la conocemos, solo es resultado de actitudes cotidianas y de lo más “normales” pero en una versión explícita. Solo nos indignamos cuando se atenta contra el cuerpo o la mente de manera violenta y frontal, pero no cuando en el día a día estamos diciendo de la manera más sutil que el ser no-heterosexual es una aberración y que, fuera del juego, debemos evitarla a como dé lugar. Así, vamos interiorizando y solidificando algo que difícilmente podremos quitar de nuestras cabezas con el tiempo. Tal vez podremos tolerar, pero no reconocer como ser humano igual. No se trata solamente de unos locos desadaptados aquellos que salen en los medios como homofóbicos. Todos llevamos la homofobia dentro, se va gestando en nuestra vida diaria.

miércoles, 11 de enero de 2012

¿Es contra Villarán?

¿Con Lourdes habría sido diferente? Algunos analistas van al problema de la comunicación, otros al del cargamontón, otros a la no-prioridad sobre las obras de "fierro y cemento", y otros a la pérdida de poder sobre la ciudad de los que antes lo tenían. Me centraré en el desprestigio, más allá de su grado de importancia. Haciendo retrospetiva, recuerdo que un diario conocido- ya se imaginarán cuál-, incluso durante las elecciones lo que sacaba en primera plana eran hechos o características vinculadas a la izquierda. "SALUDO MARXISTA!!" si levantaba el puño, por ejemplo, la foto para toda la portada. Eso me lleva a pensar que, en principio, el motivo es el solo hecho de ser de izquierda. Las páginas creadas en Facebook también apelaban (y lo siguen haciendo) a la condición (tan gaseosa y que no termino de entender aún) de "caviar". Entonces, creo que el problema es la satanización y re-satanización de la izquierda en cualquiera de sus "modalidades". Primero, vinculándola a un marxismo (en términos negativos, claro está) o senderismo; segundo, a lo retrógado y fracasado. Finalmente, dado que ya se está en el poder, solo queda construir una idea más acorde con la condición de gobernante: "incapaz", para lo cual se colocan, nuevamente en primera plana, cifras tendenciosas y erróneas que apuntan al desprestigio y desaprobación sistemáticas [1]. Entonces, ¿realmente es contra Susana Villarán? ¿O Susana Villarán termina siendo el primer objetivo tangible para redesprestigio de la izquierda, esta vez con replanteadas como social-demócrata ante el ya conocido fracaso de la izquierda en la que muchos piensan, vale decir, retrógada? No sé si con Lourdes habría sido diferente, probablemente no. Pero, en principio, el desprestigio, a mi parecer, es hacia la izquierda, y la lucha es frontal y absoluta, porque este es el primer caso, y hay que sacar  el "problema" de raiz. (Humala no cuenta dado los giros tan extremos en su gobierno, lo cual lo saca de un gobierno que se esperaba fuera más de izquierda).

[1] Esto no implica decir que absolutamente todos sean "manipulados" por este tipo de titulares. Pero sí brinda nuevos argumentos a los que ya estaban predispuestos a un rechazo a todo lo que se diga de izquierda y sus representantes, sea esta la "tradicional" o la "moderna".